Pandemia de Narcisismo


Sabías que nuestra sociedad sufre, desde hace décadas, una imparable epidemia de narcisismo.


La extraordinaria preocupación por la apariencia física, el desorbitado crecimiento de la industria de la cirugía plástica, la admiración por las celebridades, el deseo de ser “especial”, de poseer el último modelo de aparato electrónico, serían síntomas de un creciente narcisismo que se va filtrando en las sociedades ricas y desarrolladas.


Uno de cada 10 veinteañeros y una de cada 16 personas de cualquier edad muestran rasgos narcisistas.


En la mitología griega, Narciso era un joven muy hermoso y atractivo. Hombres y mujeres quedaban enamorados de él, pero este los rechazaba a todos.


Para castigar a Narciso por su engreimiento, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. Narciso, incapaz de separarse de su imagen, acabó arrojándose a la fuente y murió.


Como Narciso, la persona narcisista se sobrevalora a sí misma, exagera sus cualidades. Piensa que es única, especial, que supera a los demás en estatus, apariencia, inteligencia y creatividad. Pero no es así. Ello le hace seleccionar sus relaciones sociales de manera que se rodea solo de personas que lo admiren. Además, carece de empatía y tiende a abusar de los demás, a despreciarlos y a fomentar en ellos conductas sumisas.


Internet, las redes sociales, la cultura del selfie,..., actúan como potentes cajas de resonancia de esta cultura del mírame.


Superar la ola actual de narcisismo requiere recuperar la cultura del esfuerzo, ser consciente de que la autoestima no se busca, se encuentra a través de nuestro buen hacer.

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