Las normas de asepsia de hoy datan de finales del siglo XIX


Sabías que a finales del siglo XIX uno de cada dos pacientes que se operaban en un hospital morían?

Y no morían por una complicación directa de la cirugía sino que la mayoría moría por una infección de las heridas durante el postoperatorio.


Hoy en día en plena Pandemia conocemos muy bien las normas básicas de asepsia tan importantes para prevenir la infección de virus y bacterias.


Pero en 1860 los cirujanos usaban sus abrigos como bata, la ropa de las camas no se lavaba entre pacientes, llevaban sus instrumentos en los bolsillos de una habitación a otra y de un hospital a otro, incluso reutilizaban con orgullo vendajes y apósitos entre pacientes,..; conceptos que hoy nos parecen horribles eran entonces normales.


El cirujano Joseph Lister junto con Louis Pateur se dieron cuenta de que unos agentes invisibles causaban la putrefacción de las heridas y acababan matando a sus pacientes.


Aunque Lister y Pasteur investigaron la ciencia de las enfermedades infecciosas suponiendo un antes y un después en la historia de la cirugía, fue una mujer, Florence Nightingale, enviada por el gobierno británico al hospital de Istambul durante la guerra de Crimea quien actuó por delante de ellos. Su labor era comunicar en que situación se encontraban los soldados ingleses y vio que las salas estaban sucias, la comida escaseaba y había poco personal para brindar atención.


Las reglas de higiene que ella desarrolló eran tan relevantes entonces como lo son hoy durante la pandemia de Covid. Planteó el distanciamiento social entre camas, la importancia del lavado de manos, la higiene y la ventilación de las estancias, así como qué hacer para que los pacientes se sintieran cómodos y cuidados.


Estos principios de la antisepsia probablemente hicieron más para mejorar los estándares y los resultados quirúrgicos que cualquier otra cosa en la historia de la cirugía.

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