Consecuencias del Photoshop y del Instagram en la Cirugía Estética


Recuerdo que hace más de 10 años las pacientes con frecuencia acudían a mi consulta acompañadas de recortes de revistas como Vogue, Elle, Cosmopolitan…


En ellas mostraban preciosas fotos de famosas modelos que sobrepasan la barrera de la realidad. Mis pacientes exigían , engañadas por la mafia del Photoshop, narices imposibles, pechos absolutamente inalcanzables, ojos que nunca existieron, piernas de proporciones antinaturales...


Yo en esa época era muy joven, y también tenía fe absoluta a esos mismos recortes de revistas, que luego fueron sustituidas por imágenes sacadas de webs donde el Photoshop se vendía a granel.


Mi ignorancia en aplicaciones de tratamiento de imágenes me hacían sin querer cómplice de todas esas pacientes que anhelaban rasgos que ni existieron entonces ni jamás existirán.


Años más tarde esos mismos programas informáticos que generaron tantos deseos inalcanzables e inseguridad en muchas mujeres, llegaron a todas las consultas de los cirujanos plásticos y estéticos. Entonces fuimos nosotros los que aprendimos a alterar las formas hasta la no naturalidad.


Con ello solo generamos falsas expectativas, ya que nunca una cirugía estética podría alcanzar los fáciles resultados de un programa de retoques de imágenes.


Participamos de forma pasiva a crear una realidad paralela de mujeres y hombres absolutamente y falsamente perfectos.

Al poco tiempo aparecieron las revistas que retrataban los defectos de nuestros ídolos.

Esas mismas modelos que nos impresionaron en los anuncios de firmas de lujo, aparecían sin maquillaje, sin extensiones, sin filtros... Bienvenidas fueron!


Ya las pacientes no venían con fotos de piernas infinitas cuando esas mismas piernas mostraban celulitis en la realidad cotidiana.


Eso nos ayudó a aclarar conceptos en nuestra consulta médica a la vez que las pacientes empezaron a ser menos exigentes en sus propios resultados y expectativas.


Los cirujanos podemos mejorar y cambiar rasgos dentro de unos límites que ni se deben ni se pueden traspasar.


De la misma manera que existen límites en cada paciente por sus condiciones individuales.


Y hoy en día, en la generación del Instagram y Snap Shop, somos todos quienes abusando de filtros y recortes conseguimos transformarnos en la versión “supermodelo” de nosotros mismos.

Ya todos damos por hecho que no existen personas 100% perfectas durante el 100% de las situaciones de la vida.

Pero que todos podemos ser 100% perfectas un ratito al día.


En este siglo donde las redes sociales no dejan sitio a las relaciones en vivo y en directo, probablemente pronto hablaremos de la Snap-Cirugía o la Instacirugam…


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